El Departamento Marcos Juárez, de la Provincia de Córdoba, es quizás el más rico de la provincia. Referencia hago, claro, a la producción de cereales, animales, servicios y calidez de su gente, suelo fértil que tanto en lo real como lo imaginario resultan de semillero para buenas ideas y emprendimientos.

Pero no es cuestión de este artículo de opinión elaborar un ranking sobre lo pujante que resulta, tanto a nivel provincial como nacional: de más estaría ir a los números duros y estimaciones, cuando es más dura la realidad que hoy se vive.

Aportes en tasas, impuestos, retenciones y demás gravámenes que afectan a las actividades productivas, sólo alcanzan para imaginar, sin necesidad de mucho cuantificar, la cantidad de dinero que se aporta a las arcas de los entes y administraciones de recaudación.

Inundaciones en Córdoba, 2016 - FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR (Ciudad de Santiago Temple)
Inundaciones en Córdoba, 2016 – FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR (Ciudad de Santiago Temple)

Por nombrar uno de los más discutidos, hoy ya derogado como “novedad y favor” por la administración de la actual (y segunda) gestión del Gobernador Juan schiaretti, es la famosa y cuestionada “tasa vial”. Se adicionaba ésta al precio de surtidor, ya gravado por ingresos brutos (provinciales), iva (nacional), tasas y comisiones varias; siendo el campo uno de los más golpeados en sus números por dos simples razones: muchas veces hay que generar energía con nafta (para bombas de agua, electricidad, lo que sea) y también movilizar vehículos (distancias largas, siembra, cosecha, imagine más).

Tasa vial que tenía por objetivo mejorar caminos, construir mejores rutas y convertir algunas en autovía, diseñar cruces viales más efectivos, reformar… entre tanto, la promesa de levantar el cobro de peajes, mientras avanzaran las obras. Dichos que el ex Gobernador José Manuel De la Sota (mismo partido y colega político de Schiaretti, fórmula que gobernó Córdoba durante los últimos 20 años) dejó en el papel de los diarios y los videos de televisión, olvidando aplicarlos; también olvidó avanzar con las obras al ritmo que prometió, como político que es, velocidad que contradecía la recaudación mil millonaria en cada gota de combustible.

Inundaciones en Córdoba, 2016 - FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR (Ciudad de Tránsito)
Inundaciones en Córdoba, 2016 – FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR (Ciudad de Tránsito)

Pero organismos, comunicadores, productores y el sector en conjunto siguió emitiendo alertas: encendiendo en el tablero luces de alarma, y como gotas de combustible caían en las arcas provinciales, haciendo ruido como monedas doradas en una alcancía, caían gotas de agua sobre suelo provincial y arrasaban árboles centenarios en las sierras, se llevaban casas en el centro provincial y subían las napas en el sur. Tablero, luces y alarmas que no hicieron ruido, que fueron sistemáticamente apagadas y desoídas, soslayadas por los dirigentes cada vez de más arriba que no se hacen cargo.

Las napas subían, pero no había estudios. Las inundaciones temporada a temporada, eran sólo responsabilidad del cambio climático: como si el fenómeno fuera a detenerse, cuando comprobado está que avanzará y crecerá cada año. Donde se desfinanciaba a los cuarteles de bomberos voluntarios, aún con tasas (sí, nuevamente) que componían el Cuestionado Fondo Provincial del Fuego, y los consorcios camineros acumulaban reclamos administrativos por demora en los pagos.

Un gobierno provincial que no puede echar culpas a la herencia, a la gestión anterior, que incluso contó con personalidades conocedoras del tema y la zona, como la esposa del ex Gobernador De la Sota, que viene de Rio Cuarto y es cercana por trabajo y profesión al rubro agropecuario. Un gobierno provincial que sale a buscar inversiones, pero hace dos décadas no invierte en el sector que más recursos le aporta.

Un estado que no escucha, y sale a hablar, que quizás en algunas áreas hay muy buenos proyectos y compromiso, pero otras dejan abandonadas decenas de miles de familias en el barro, que van a llorar a Buenos Aires por la situación, pero no regresan con soluciones al nudo del problema, sino que parece hacen sociales lamentándose como motivo y excusa de compartir un café más, obtener una foto nueva.

Inundaciones en Córdoba, 2016 - FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR (Ciudad de Córdoba, Río Suqía)
Inundaciones en Córdoba, 2016 – FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR (Ciudad de Córdoba, Río Suqía)

Un gobernador que no puede más mirar para otro lado, que de una vez por todas debe mirar hacia adentro: observar situaciones, analizar la provincia, generar nuevos equipos de trabajo más comprometidos o atender a las propuestas de solución que dan técnicos e ingenieros que están viviendo las problemáticas. Que se haga cargo de la herencia, que haga los aportes, que no haga más anuncios y sí se ponga las botas y guantes para remar, todos juntos, en la reactivación real de la economía, metidos todos peleándola en el barro.

La Gioconda, mural de La Mona Lisa bajo un puente en la Ciudad de Córdoba, mira como extraña la decisión política de abrir cada tanto las compuertas del Dique San Roque. A veces sólo para mostrar a los turistas “La Cola de Novia”, se coordina este espectáculo que, muchas veces no tiene mucho fundamento ni explicación técnica, sino sólo servir para que miles de visitantes de las Sierras de Córdoba puedan tomar una foto, linda postal de Córdoba ahí, pero inundada río abajo.

Análisis y opinión de Alejandro Lazcano
Técnico Asesor Agropecuario.

FOTOS cortesía La Voz del Interior (ver galería completa)

 

Un gobierno ausente, pero que no se olvida de recaudar: Córdoba sigue inundada
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